
Paseo histórico por los monumentos de Sitges
A partir de los monumentos se han descrito episodios destacables de la historia de Sitges, que es de donde surge su diversidad y su carácter.
Raíces:
El nombre de Sitges ya aparecía hace mil años, y se han encontrado restos de una villa romana en una excavación.
Durante la Edad Media formaba parte de un territorio donde pasó a manos de distintos nobles, sobre todo por ser un buen lugar de aprovisionamiento, una riqueza que provenía de la tierra y la pesca. El casco antiguo reúne la muralla medieval, y el carrer de la Davallada, el carrer d'en Bosch y el Palau del rei Moro están hechos de piedra, por lo que el terreno no es liso y hay que tener cuidado.
Tiempos difíciles:
Saltando hacia el XVII, se encuentra la construcción de la Iglesia de San Bartomeu, que hoy es la imagen más característica del paisaje de Sitges y llamada familiarmente la Punta, y desde el Baluard todavía se puede ver uno de los cañones originales desde donde se defendían de los ataques, y a finales del XVIII protagonizaron uno muy famoso.
En la falda del Baluard encontramos la Fragata, hoy en día un lugar de recreo, pero que en tiempos pasados acogió a una fragata para defenderse de los piratas. Sitges parecía siempre amenazada por unos u otros en sus inicios. También del XVIII es la ermita del Vinyet, protectora de Sitges, donde la leyenda dice que se encontró la imagen de la Virgen y allí se construyó.
Hacia el progreso:
A finales del siglo XIX, y mirando al exterior, Sitges vivió una serie de reformas sociales y económicas, y fue uno de los precursores del Modernismo gracias a Santiago Rusiñol, que después de un encuentro casual con sus fachadas blancas, los patios azules y sus habitantes de tradición marinera lo convirtió en uno de los destinos preferidos de los artistas de la época y posteriores. Promovió el monumento al Greco, único en Europa, situado en el Paseo, y su legado es el Cau Ferrat, una casa-museo que es un reflejo de los gustos artísticos y personales que le dieron fama, y aunque se encuentra en fase de restauración puede admirarse desde fuera.
También en 1977 se inauguró una estatua de su figura que actualmente puede verse en la playa San Sebastián.
Otras obras arquitectónicas fueron El Ayuntamiento de Sitges, construido sobre un antiguo castillo medieval, y en 1900 la escalinata de la Punta, que une el Baluard con el paseo.
Modernidad:
En el siglo XX entró la modernidad, en el arte y en la vida corriente, pero sin dejar de tener en el pasado un reclamo.
Se construyó el Paseo Marítimo o de la Ribera, que va desde la Punta hasta el Hotel Playa Golf, y se inauguró la Casa del Rellotge en el Cap de la Vila. Los museos Maricel y Romántic fueron impulsados para mostrar a un amplio público las colecciones de arte y objetos, e incluso en el siglo XXI se hace gala de arte moderno con la Fundación Stamplfi.
El turismo de playa, que venía siendo exclusivo para familias importantes de otras zonas de Cataluña, cambió en los años sesenta para convertirse en un turismo más diversificado y más predispuesto al consumo.
En la pantalla:
En los últimos años se han venido rodado series y documentales para televisión autonómica e incluso a sido el escenario de varias películas, como la de Quién puede matar a un niño? de Ibáñez Serrador.
Lo que más ha atraído desde siempre a los visitantes es la sencillez y la amabilidad de las gentes de Sitges, por lo que muchos se han rendido a su paso, ya sean famosos o desconocidos, y lo siguen haciendo.
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