
Spa en Sitges y alrededores
Sitges nunca ha sido un pueblo de complejos, y el clima mediterráneo unido al carácter latino ha atraido al turismo gay desde hace décadas, que viene en busca de descanso y también de marcha.
Sitges ha dado respuesta a la magnífica aportación que el colectivo gay ha hecho, en lo social y lo económico, proporcionando locales y hoteles pensados para ellos exclusivamente, aunque el pueblo tiene todas las puertas abiertas, sin hacer distinción.
La gran mayoría de turistas gays vienen de fríos países europeos y aquí encuentran un servicio de calidad y comodidad así como un ambiente familiar para los que son asiduos.
Sitges apuesta por el turismo gay con las banderas y objetos con los colores del arco iris que se ven en la mayoría de locales, y ya constituyen una marca comercial reconocible en todo el mundo.
Gay Pride Sitges.
En el verano del 2010 se consolidó esta iniciativa, a la que ya se han apuntado otras ciudades del mundo y que llegará durante el mes de julio a Sitges por segunda vez.
Se trata de unos días de fiesta que atraen a mucha gente, ya sea gay o heterosexual, y una de las principales bazas es el desfile del Orgullo Gay en el Paseo. Es un desfile divertido, con música y disfraces, y también de un calor sofocante que no parece detener a nadie.
Consejos para el turista gay.
Cuidar de la documentación y la cartera, protegerse mucho del sol y acudir a los puntos de información para cualquier duda, aunque los sitgetanos también pueden resolverlas si se les pregunta. Existen en internet varias guías gay en todos los idiomas y muy completas, para poder organizar mejor cualquier visita o viaje con antelación.
Hoteles.
Están en el centro de Sitges y son fácilmente localizables. Romántic y Renaixença son dos hoteles reformados que en su origen fueron casas vanguardistas. Conservan sus impresionantes fachadas y en su interior un aire de otros tiempos.
Otros hoteles son Los Globos, El Xalet o Liberty, e incluso hay apartamentos para alquilar, como Tara Apartamentos. En cualquier caso las comodidades y los servicios que ofrecen son avalados por todos sus visitantes.
Puedes hacer la reserva en este enlace.
Locales.
También son céntricos. Generalmente los bares están bastante lejos unos de otros: B-side, Comodín, El candil, Le male a bar, Locacola, Perfil, Queenz o Parrots son sólo algunos ejemplos, pues es un negocio que prospera año tras año y los nuevos procuran seguir la fórmula de los más veteranos, con música moderna y variada y salas de ambiente poco cargado.
También destacan las discotecas Ricki's y Trailer: la primera está cerca de la playa y tiene un escaparate muy atractivo, pero la segunda está cerca del Cap de la Vila y pasa bastante desapercibida, por lo que hay que fijarse bien. Suele imperar el buen gusto y el buen humor, y se es respetuoso con el descanso de los vecinos.
Restaurantes.
Ofrecen cocina local, como arroz, marisco y xató, y también platos típicos de la Cataluña más tradicional. El Racó de la carreta, Ma maison o el Zodiaco llevan muchos años en Sitges, y otros son más recientes, como el Beach House.
Tiendas.
Las líneas de diseño en ropa y complementos han ganado en calidad en los últimos años. Lo elegante, sport o informal no hace distinciones de calidad. Algunas tiendas son: ZAK, Zona, Les garçons, Dive o Oscar.
Tanto los restaurantes como las tiendas son perfectamente visibles en el centro del pueblo y ayudan a fomentar la diversidad.
Playas.
Las playas que reciben un mayor número de gays son la Bassa Rodona y la de Balmins, aunque todas las playas están abiertas a cualquier visitante.
Donde sí hay una normativa es con el nudismo, que en principio se practica en la playa del Muerto, muy alejada de las playas céntricas y más cercana a la discoteca Atlántida.
El colectivo gay tiene una gran influencia en el pueblo, y es realmente positivo que Sitges sea tan bien considerado dentro y fuera de nuestras fronteras.
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